El MAT constituye a la vez un descubrimiento y una creación. Es una fusión de arte y ciencia que se puede constituir en la ciencia humana del siglo XXI.
Creemos que el MAT hace aportaciones valiosas a todas las ciencias humanas: psicología, sociología, empresariales, ciencias políticas, historia, filosofía, medicina, metafísica, etc.
La creadora del MAT es Preciada Azancot Medina. Preciada Azancot es doctora en Derecho, Master en Relaciones Internacionales y en Ciencias Políticas, Analista Transaccional, ha trabajado como ingeniera de Organización y Métodos, es consultora y presidente de la empresa MAT21, así como pintora y escritora.
El MAT es la historia de una vocación temprana. A los tres años esta niña se preguntó: “¿Para qué funciona la gente al revés?”, y dedicó toda su vida a responder a esa, su pregunta existencial. Todos los niños formulan a esa edad una pregunta que, al no ser respondida por el entorno, se convierte en su pregunta existencial. El único mérito de esta niña es haber dedicado su vida entera, con tesón, a responder esa pregunta.
Preciada es Sefardí y pertenece a una vieja y aristocrática familia expulsada de España en 1492 que fue a radicarse en Marruecos. Nació en Fez el 25 de Marzo de 1943 y vivió en Tánger con su familia hasta los 19 años, en que se casó y se marchó a vivir a Rabat. Cursó sus estudios en liceos y universidades francesas. Estudió Derecho Internacional y tiene dos Masters, uno en Relaciones Internacionales y otro en Ciencias Políticas, así como el Doctorado en Derecho Internacional Público. Con estos estudios Preciada pretendió buscar su respuesta a escala global, mundial. No encontró su respuesta. Así que se marchó a Paris en 1973. Allí estudió y ejerció la ingeniería de organización y métodos y fue ingeniera de estudios en la empresa SERETES, empresa consultora de la SERETE, la empresa más importante de ingeniería de Francia. Al buscar su respuesta en el funcionamiento de las organizaciones, tampoco la encontró. Así que se marchó a América y eligió la tierra de su padre, Venezuela, en 1976. Allí inventó su profesión: Directora de Procesos de Cambio en empresas y organizaciones y empezó a estudiar psicología, porque al fin había caído en que la respuesta debía de estar en el funcionamiento psíquico de la persona. Tras cinco años de estudio y de terapia, se graduó como psicóloga de Análisis Transaccional (Miembro Avanzado Especial de la Asociación Latinoamericana de Análisis Transaccional). Tampoco encontró su respuesta. Mientras tanto, ejercía la profesión de consultora en la rama que había inventado: el proceso de cambio de importantes Bancos del país, con resultados tan espectaculares e insólitos, que llamó la atención de la Asociación Bancaria de Venezuela y del gremio de las consultorías que trabajaban en el país. Le preguntaban qué metodología usaba para obtener tan notorios resultados. Como Preciada respondía que usaba el Desarrollo Organizacional y el Análisis Transaccional, sus colegas se enfurecían porque decían que también ellos aplicaban estos instrumentos sin llegar a sus resultados. Mientras tanto, estudiaba y se sometía a terapia en Gestalt, Análisis Junguiano, Bioenergética, Biodanza y Psicoanálisis. Tampoco encontró su respuesta, pero sus resultados seguían siendo realmente insólitos. Sus colegas consultores comenzaron a reprocharle su egoísmo y su secretismo, lo que afectó profundamente a nuestra protagonista. En vez de estudiar medicina, como había decidido, para buscar su respuesta en el interior del organismo humano, Preciada resolvió estudiarse a sí misma para ver qué hacía para obtener en consultoría sus resultados. Encontró la respuesta en un año de auto observación. Diseñó su metodología y la llamó MAT (Metamodelo de Análisis Transformacional). Corría el año 1981. Al darse cuenta de la magnitud de su descubrimiento, pues se trataba de una ciencia exacta en ciencias humanas que se aplicaba y las revolucionaba todas, Preciada se asustó y dudó; buscó afanosamente los fallos de su modelo investigando sobre innumerables casos y sin comunicar a nadie su descubrimiento por temor a haberse equivocado y por temor al ridículo si ese hubiera sido el caso. Fue su más cruel e implacable enemiga. En 1984 se marchó a Madrid, pues había decidido que, de ser cierto lo que había descubierto, elegiría a España para ofrecerle el MAT en primicia mundial. En 1986, no sólo no había encontrado un sólo caso -sea éste persona u organización- que no se ajustara a las leyes del MAT sino que, prosiguiendo sus investigaciones, pudo comprobar que el MAT se aplicaba a toda creación del ser humano: las familias, las empresas, las organizaciones, las naciones y la organización del planeta. Y, también y sobre todo, había comprobado en sí misma primero -pues siempre fue su propio conejillo de Indias-, y en sus estudiantes después, que el MAT llevaba a alcanzar crecimientos personales y sociales que rompían marcas en la historia de la humanidad y que este crecimiento seguía leyes universales precisas, no aleatorias. Mientras tanto seguía produciendo en su trabajo resultados espectaculares en empresas nacionales y multinacionales españolas. Se decidió a comunicar la existencia del MAT en 1987 y escribió tres libros. Creó el Club MAT de Dirigentes a escala doméstica y casi clandestina, enseñando el MAT a algunos elegidos entre sus propios clientes. Intentó tímidamente publicar sus libros, pero las escasas editoriales a las cuales los ofreció le respondieron todas lo mismo: “Esto parece muy importante, pero nosotros publicamos libros con una o dos ideas originales, no con doscientas ideas originales, no tenemos línea editorial para ellos.” Así que guardó los manuscritos en su archivo mientras proseguía sus investigaciones para encontrar dónde podía haber fallos. Continuó dedicándose a lo suyo, la consultoría, siempre con sus resultados insólitos, y a su segunda profesión, la pintura al óleo. Hizo siete exposiciones individuales en España y su pintura –el expresionismo transformacional- fue también considerada revolucionaria. Durante dos años estuvo investigando en el Hospital de la Princesa de Madrid a tiempo completo y descubrió las causas emocionales de enfermedades tan importantes como la cardiopatía, el cáncer, la neumopatía, las neuropatías, las enfermedades glandulares, la obesidad y la anorexia, en disfunciones precisas –y por ende tratables- del empleo de las emociones que el MAT explica. Los médicos que la acompañaban se entusiasmaron con los resultados, pero como no logró que decidieran estudiar el MAT como materia médica, y no sólo psicológica, desistió. Mientras, los principales diarios y revistas especializadas en empresas del país se hacían eco de la existencia del MAT, pero Preciada seguía rehuyendo la publicidad.
En 1992, muy incómoda porque España no había querido encontrar su vía de recuperación de su plenitud y frivolizaba con la celebración del Quinto Centenario, se marchó tres años a Caracas, donde el Club MAT de Dirigentes tuvo mucho éxito, aunque sólo se transmitió de boca a oído, como ella deseaba.
En 1996, volvió a España y prosiguió su trabajo consultor, siempre con los mismos resultados. En el 2001, al tiempo que proseguía su investigación, de los numerosísimos casos estudiados, no encontraba uno sólo que no se adecuara perfectamente a las leyes y postulados del MAT. Pero lo más importante es que sus investigaciones -y los resultados de estas- la llevaron a resultados que, a su entender, marcarían un hito en la historia de la civilización.
Aquí termina la historia, pues en el 2003 sus socios y ella fundan MAT21, deciden publicar los libros y difundir el MAT.