|
|
Ingenieria emocional y sensorial
Durante siglos se han buscado las leyes que rigen la naturaleza y el comportamiento del ser humano.
¿Por qué siento rabia cuando debería asustarme? ¿Por qué tiendo a llorar cuando me dan un motivo de alegría? ¿Por qué creo que, si me afirmo, estoy perjudicando a otros? ¿Por qué considero que hay capacidades del ser humano que me están negadas? ¿Por qué siento simpatía o antipatía por una persona nada más verla?
Esta búsqueda de siglos ha dado lugar a hallazgos parciales: hoy se sabe más sobre el ser humano que en tiempos pasados. En el campo de la psicología, Freud, Jung, Fromm, Berne, Perls, han descubierto leyes, principios, que han acabado por ser reconocidos como bien fundados.
Faltaba, sin embargo, el descubrimiento del núcleo cuyo conocimiento hace comprensible la naturaleza del ser humano en su totalidad. Y eso es lo que propone el MAT: la ingeniería emocional y estructural de personalidad universal en todas sus manifestaciones posibles y en todos los campos de actividad del ser humano.
¿Cómo somos? ¿Por qué estamos como estamos? ¿De qué forma llegar a ser todo lo que podemos ser?
El MAT pretende dar respuesta a estas tres preguntas.
Y la da de un modo científico. En efecto, el MAT responde a los cinco criterios que aseguran el carácter científico de una investigación: es universal, objetivo, verificable, transmisible y empírico.
El MAT ha sido verificado en numerosísimos casos por su creadora. Y todos ustedes lo verificarán en sí desde el primer seminario al que asistan o el primer libro que lean: “Sí, esto que me dicen es así; se verifica en mí.”
El MAT, por otra parte, creemos que da cuenta de todas las formas de comportamiento del ser humano, así como de todas sus expresiones: valores, aspiraciones, emociones, manifestaciones de la inteligencia, organizaciones, ideologías, enfermedades, etc.
El MAT, en fin, al analizar cada caso, lo diagnostica según parámetros objetivos, lo ubica en su correspondiente lugar, lo relaciona con todas las demás formas de estar y lo enriquece y expande, ofreciendo su vía de potenciación.
Pero empecemos por decir qué es el MAT, qué aporta el MAT, cuáles son los fundamentos del MAT.
El MAT, ante todo, propone cuál es la verdadera estructura universal del ser humano: cómo estamos constituidos interiormente, y el estado a partir del cuales podemos:
- Tener un perfecto funcionamiento (un sistema en el que no haya piezas que estorben o dificulten que cumpla con su tarea).
- Mantener activadas todas nuestra posibilidades: aquí lo importante es la palabra todos, pues no hay cosas que los otros puedan y nosotros no.
- Crecer real y armoniosamente, establemente: se nos enseña cómo crecer, el crecimiento no es fruto del azar.
- Ser felices: la felicidad no es algo de lo que sólo cabe tener vislumbres; es el estado permanente de quien consigue el perfecto funcionamiento de toda su estructura y es el primer derecho del ser humano.
El MAT propone que tenemos un estructura –todos, una estructura igual para todos los seres humanos- integrada por seis subestructuras, cada una de las cuales tiene una función específica, imprescindible para nuestro funcionamiento en plenitud y que da cuenta de todas las capacidades virtuales del ser humano:
- La primera subestructura nos sirve para poner límites a la invasión propia y ajena de los territorios propios y de los demás, y así permitir que la vida pueda fluir armónica para todos.
- La segunda subestructura nos sirve para encontrar el punto de confluencia entre las personas para que la solidaridad y la colaboración nos permitan vivir con metas e intereses comunes.
- La tercera subestructura nos sirve para conectarnos con la realidad externa a través de nuestros seis sentidos: vista, oído, tacto, gusto, olfato y sexo.
- La cuarta subestructura nos sirve para permitirnos acceder al proceso de creación: todos podemos ser creadores.
- La quinta subestructura nos sirve para ponernos en contacto con nuestra realidad psíquica, con el inconsciente personal, con el inconsciente colectivo y con la trascendencia.
- La sexta subestructura, en fin, es la responsable de las manifestaciones de nuestra inteligencia. Es el más sofisticado computador: conserva, procesa y analiza datos de todo tipo (sonidos, ideas creadoras, instintos, creencias, olores, emociones).
Cada una de estas subestructuras es alimentada por una emoción distinta, y sólo por una:
a) El miedo, para poner límites a la invasión.
b) El amor, para encontrar el punto de confluencia.
c) La rabia, para conectarnos con la realidad externa, el aquí y ahora.
d) El orgullo, para permitirnos acceder al proceso de creación y al crecimiento.
e) La alegría, para ponernos en contacto con nuestra realidad psíquica.
f) La tristeza, para permitirnos sacar el máximo juego a nuestra inteligencia.
El MAT redefine estas emociones para que podamos utilizarlas bien (causando sorpresa al oir estas definiciones, y luego comprensión inmediata de que esas definiciones dan mejor razón de las emociones que las ideas que teníamos de ellas).
De esta forma, estaremos en disposición (sabiendo bien lo que cada una de ellas es) de usar convenientemente nuestra emociones, de activar con ellas cada una de esas seis subestructuras imprescindibles, y, con ello:
a) de tener un perfecto funcionamiento
b) de mantener activadas todas nuestras posibilidades
c) de crecer real y armoniosamente, establemente
d) de ser felices
Ahora bien, el problema está en que cada uno de nosotros nace con una tipología, y que ésta nos estorba el libre uso de algunas de nuestra emociones, y nos impide, como consecuencia, el buen funcionamiento de algunas de nuestras subestructuras.
¿Qué es una tipología? Una tipología es una prisión y un corsé. Una prisión que nos impide desarrollarnos totalmente, y un corsé que nos impide utilizar correctamente algunas de nuestras emociones.
Una tipología se caracteriza por:
a) Inflarnos una emoción (es decir, hacer que una de nuestras emociones no dé al estímulo de que se trate una respuesta que corresponda al mismo, que vaya dirigida solamente hacia quien la genere, y que tenga la duración e intensidad que corresponda a dicho estímulo, sino que sea exagerada). Cuando salimos de esta prisión esa emoción inflada se transforma, con el MAT, en Competencia.
b) Hacernos desconectar una emoción (es decir, por no dejarnos utilizar una emoción y sustituirla por la rabia). Con el MAT se transforma en Talento.
c) Prohibirnos una emoción (es decir, por hacernos creer que no disponemos de una emoción y hacernos sentir en su lugar siempre el miedo). Se transforma, con el MAT, en Vocación.
El MAT nos enseña a salir de esa prisión y a recuperar el libre ejercicio de todas y cada una de nuestras emociones. Nos hace descubrir nuestra tipología y a reconocer la tipología de los otros, para, así, tener un plan de ruta personalizado para salir de ésta.
El MAT, además, nos enseña cómo comunicarnos mejor con los demás, comprendiendo al otro, sabiendo cuál es su dolor por estar en esa prisión y tener ese corsé (su tipología), y sabiendo qué es lo que necesita, primero, para calmar ese dolor, y luego, para librarse de él. Lo que nos permite alcanzar con todo el mundo y en todo momento ese punto de confluencia que hace posible alcanzar la solidaridad y la colaboración que nos permitan vivir con metas e intereses comunes, y hacer imposible que el otro, si se somete a su tipología, nos manipule. |
|
|
|
|
|
|